| Los franquistas siguen muriendo en la cama y con honores de Estado |
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| Sábado, 24 de Abril de 2010 23:37 |
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El nombre de los muertos en la cruzada contra el comunismo se fue insertando en cada Iglesia, en cada plaza, en cada calle del Estado Español. Sus memorias honradas y sus familias resarcidas y cuidadas con mimo por la dictadura. Al otro lado quedaban aquellos que perdieron la guerra. Masacrados, perseguidos, castigados, fusilados al amanecer, enterrados en las cunetas, represaliados y expulsados de la historia.
Cuarenta años esperando la muerte del dictador como única salida factible a un régimen fascista que cada año que pasaba estaba más respaldado por Franco murió en la cama y con honores de Estado. Sus acólitos salieron a rendirle homenaje por millones con la esperanza de que algún otro fascista asumiese mando y continuase con la macabra obra histórica que había creado el Caudillo por Tres décadas después de todo aquello, los franquistas se siguen muriendo en la cama y con honores de Estado, y los vencidos siguen esperando justicia. Las masas salen a la calle para honrar la memoria de los que alzaron la bandera de la dictadura, mientras los familiares de los muertos de ésta tienen que acudir al exilio para buscar una memoria que se les sigue negando. Nada ha cambiado. Ni en la formas ni el fondo. Los que llamaban a la democracia entre signos de exclamación, no tienen más remedio ahora que sustituir aquellos signos por los más acordes signos de interrogación. ¿Democracia? Sí, la que los franquistas construyeron desde 1936. Pedro Antonio Honrubia Hurtado
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